Repelentes de mosquitos: cuál elegir y cómo aplicarlo

Respuesta rápida

Un repelente eficaz lleva DEET, icaridina, IR3535 o citriodiol (PMD) y, en España, un número de autorización sanitaria en la etiqueta; las pulseras, los ultrasonidos y los aceites esenciales sin formular no funcionan. Aplícalo solo sobre piel expuesta, después del fotoprotector y nunca en spray directo sobre la cara. Nada de repelentes en menores de 2 meses.

La mayoría de los repelentes fallan no por su fórmula, sino por cómo se aplican.

Un repelente eficaz lleva uno de estos cuatro principios activos: DEET, icaridina, IR3535 o citriodiol (también llamado PMD). Si el envase no menciona ninguno, no está haciendo gran cosa. Y en España tiene que llevar además un número de autorización sanitaria visible en la etiqueta: los repelentes son productos biocidas y necesitan pasar por la evaluación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad.

Todo lo demás —la marca, el olor, si pone “natural” en grande— importa mucho menos que esas dos cosas: qué principio activo lleva, a qué concentración, y si lo estás aplicando bien.

Los cuatro principios activos que funcionan

Principio activo También aparece como Notas de uso
DEET N,N-dietil-m-toluamida, dietiltoluamida El más estudiado. Su eficacia deja de aumentar de forma apreciable por encima del 50% aproximadamente
Icaridina Picaridina, KBR 3023 Alternativa habitual al DEET, menos olorosa y menos agresiva con plásticos y tejidos sintéticos
IR3535 Butilacetilaminopropionato de etilo Frecuente en formulaciones pensadas para uso familiar
Citriodiol PMD, para-mentano-3,8-diol Derivado del eucalipto limón. No confundir con el aceite esencial sin formular, que no ofrece la misma garantía

La duración de la protección no depende solo del principio activo. Varía con la concentración, la temperatura ambiente, cuánto sudes, si te bañas y si llevas fotoprotector. Como regla general, a mayor concentración, más horas de protección; los productos con menos de un 10% de principio activo suelen cubrir solo una o dos horas. Las formulaciones de liberación sostenida o microencapsulada pueden durar más aunque lleven una concentración menor.

Lo que no funciona

Aquí hay bastante mito y conviene ser tajante, porque cada euro gastado en un producto inútil es una hora de piel desprotegida:

  • Las pulseras repelentes. En España no hay ninguna autorizada en los registros de biocidas. No están en la lista porque no han demostrado lo que prometen.
  • Los dispositivos que emiten sonido o ultrasonidos.
  • Tomar vitamina B o ajo. No hay evidencia de que modifiquen tu atractivo para los mosquitos.
  • Los aceites esenciales sin formular vendidos como repelente. El aceite de eucalipto limón “puro” no es lo mismo que el citriodiol o PMD formulado y evaluado: no ha pasado los mismos controles de seguridad y eficacia.
  • Los productos que combinan fotoprotector y repelente en un solo envase. El problema no es que no funcionen, sino que el fotoprotector hay que reaplicarlo cada dos horas y el repelente no: si sigues la pauta de uno, incumples la del otro.

Antes de comprar, comprueba que el número de autorización aparece en el envase. Puedes verificarlo en el buscador de biocidas de la AEMPS o en el Registro Oficial de Plaguicidas no Agrícolas del Ministerio de Sanidad. Los formatos habituales son del tipo 553 PLAG, 23-50-12043 o ES-0015532-0000.

Cómo aplicarlo bien

Casi todos los fallos de un repelente son fallos de aplicación:

  1. Lee la etiqueta antes. Ahí está la edad mínima, la frecuencia de reaplicación y contra qué insectos sirve el producto. Un repelente eficaz frente a mosquitos no protege necesariamente frente a garrapatas.
  2. Prueba en una zona pequeña de piel la primera vez, para descartar reacción.
  3. Aplícalo solo sobre piel expuesta, de forma uniforme. Sobre la ropa no hace falta, y bajo la ropa tampoco.
  4. En la cara, nunca en spray directo. Te lo pones en las manos y lo extiendes evitando ojos y labios. Alrededor de las orejas, poco.
  5. No lo pongas sobre heridas, cortes, piel irritada o quemada por el sol, ni en pliegues profundos como axilas o ingles.
  6. Cantidad justa. Una capa fina basta. Saturar la piel no alarga la protección; si te siguen picando, añade un poco más, pero sin superar la frecuencia que indica la etiqueta.
  7. Los sprays, mejor al aire libre, para no inhalar el producto, y lejos de los alimentos.
  8. Lávate las manos después de aplicarlo.
  9. Reaplica según la etiqueta, y especialmente después de nadar o de sudar mucho.
  10. Al terminar, lávate con agua y jabón las zonas donde lo aplicaste. No hace falta seguir con repelente en la piel toda la noche.

Repelente y fotoprotector: primero el sol

Este es el punto donde más gente se equivoca. El orden correcto es fotoprotector primero, repelente después. El Ministerio de Sanidad recomienda dejar pasar al menos 30 minutos entre uno y otro; otras autoridades sanitarias lo plantean como esperar simplemente a que el fotoprotector se absorba.

Hay un detalle práctico que conviene tener en cuenta: los datos disponibles indican que aplicar un repelente con DEET sobre el fotoprotector reduce en torno a un tercio el factor de protección solar. No es motivo para renunciar a ninguno de los dos, pero sí para reaplicar el fotoprotector con más frecuencia de la que reaplicarías si no llevaras repelente encima.

Niños, embarazo y lactancia

Aquí la recomendación española es prudente y conviene seguirla al pie de la letra:

  • Menores de 2 meses: no se aplican repelentes. Barreras físicas exclusivamente: mosquitera sobre cuna y carrito, ropa que cubra brazos y piernas.
  • Menores de 3 años: si crees que hace falta un repelente, consúltalo antes con tu pediatra o en la farmacia para verificar que ese producto concreto contempla esa edad. La aplicación siempre la hace un adulto.
  • En niños en general: que no manipulen ellos el envase. El adulto se lo pone en sus propias manos y lo extiende sobre la piel expuesta del niño, evitando las manos del pequeño (acaban en la boca y en los ojos). Al volver a casa, lavar la piel tratada con agua y jabón.
  • Embarazo y lactancia: consulta con un profesional sanitario antes de usar repelentes.

El repelente es una capa, no la única

Ningún repelente sustituye al resto de medidas, y combinarlas rinde más que subir la concentración del producto:

  • Ropa que cubra: manga larga, pantalón largo, calcetines y calzado cerrado, mejor en colores claros.
  • Mosquiteras en ventanas, puertas y, donde haga falta, sobre la cama.
  • Aire acondicionado cuando sea posible: dificulta la presencia de mosquitos.
  • Eliminar agua estancada alrededor de casa —platos de macetas, cubos, sifones, fuentes, bebederos de animales—, porque a los mosquitos les basta muy poca agua para criar. Cambia el agua de los bebederos cada dos o tres días.
  • La ropa y el equipo también pueden tratarse con permetrina, que nunca se aplica sobre la piel, solo sobre tejidos.

Y no confundas repelente con insecticida: el insecticida mata al mosquito y no se pone jamás sobre la piel; el repelente lo ahuyenta y no lo mata.

Cuándo consultar

Una picadura de mosquito normal pica, se hincha un poco y se resuelve en unos días. Consulta si aparece alguna de estas situaciones:

  • Dificultad para respirar, hinchazón de labios, lengua o garganta, mareo intenso o urticaria extendida tras una picadura o tras aplicar un repelente: es una urgencia, busca atención inmediata.
  • La zona de la picadura se pone caliente, roja de forma creciente, dolorosa o supura, o aparece fiebre: puede haberse sobreinfectado.
  • Reacción local muy grande que sigue creciendo pasadas 48 horas o afecta a toda una extremidad.
  • Fiebre, dolor articular, erupción o dolor de cabeza intenso en los días o semanas siguientes a un viaje a una zona con enfermedades transmitidas por mosquitos. Menciona el viaje y las fechas al profesional que te atienda.
  • Erupción, picor o hinchazón provocados por el propio repelente: lávalo con agua y jabón suave, deja de usarlo y lleva el envase contigo a la consulta.
  • Dudas sobre el producto adecuado en un niño pequeño, en el embarazo, durante la lactancia o si tienes una enfermedad crónica.

Esta información es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Fuentes consultadas: Ministerio de Sanidad — Medidas de protección y uso de repelentes, AEMPS — Biocidas y cuidado personal, Junta de Andalucía — Nota informativa: uso correcto de repelentes de mosquitos (2025) y CDC Yellow Book — Mosquitoes, Ticks, and Other Arthropods.

Este artículo se ha generado mediante inteligencia artificial y no ha sido revisado por un farmacéutico ni por ningún otro profesional sanitario antes de publicarse. Puede contener errores o información desactualizada: consulta siempre con un profesional sanitario antes de seguir cualquier indicación.

Esta información es orientativa y de carácter general. No sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico, que valorará tu caso concreto.

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