SPF y protector solar: cuánto aplicar y cuándo repetir

Respuesta rápida

El SPF mide cuánta radiación UVB filtra el producto, no cuántas horas dura: un SPF 30 filtra el 97 % y un SPF 50 el 98 %. Aplica unos 30 ml para el cuerpo de un adulto y dos dedos para cara y cuello, 20 a 30 minutos antes de salir, y repite cada dos horas y tras cada baño.

Casi nadie se pone la cantidad con la que se ensaya el SPF. Ese es el motivo por el que un 50+ acaba protegiendo como un 15.

El factor de protección solar es el dato más visible del envase y el peor entendido. La cifra no describe tiempo, y solo se cumple si aplicas la cantidad correcta.

Qué mide realmente el SPF

El SPF indica cuánta radiación UVB filtra el producto, no cuántas horas dura:

SPF Radiación UVB filtrada
15 93 %
30 97 %
50 98 %
50+ más del 98 %

Entre un 30 y un 50 hay solo un punto porcentual de diferencia. Lo que cambia de verdad es la cantidad de radiación que pasa: un SPF 50 deja pasar la mitad que un SPF 30. Para pieles claras, niños, cicatrices recientes o tratamientos fotosensibilizantes, esa mitad importa.

UVA, el otro rango

El SPF no dice nada sobre los rayos UVA, responsables del envejecimiento cutáneo y con un papel importante en el melanoma. Busca en el envase el sello UVA dentro de un círculo: garantiza que la protección UVA es al menos un tercio del SPF declarado, según la normativa europea.

Un fotoprotector sin ese sello está protegiendo a medias.

La cantidad: la regla de los dos dedos

El SPF se ensaya en laboratorio aplicando 2 mg de producto por cm² de piel. En la práctica, la mayoría se aplica un tercio de eso, y la protección real cae de forma más que proporcional.

Traducido a medidas usables:

  • Cara y cuello: dos dedos de crema, del nudillo a la punta
  • Cuerpo entero de un adulto: unos 30 ml, el equivalente a seis cucharaditas
  • Un bote de 200 ml debería durarte unas seis aplicaciones de cuerpo entero, no un verano

Si un envase te dura toda la temporada, te estás quedando corto.

Cada cuánto reaplicar

  • Cada dos horas de exposición, siempre
  • Inmediatamente después de bañarte, aunque sea resistente al agua
  • Después de secarte con la toalla o de sudar mucho

«Resistente al agua» significa que mantiene el 50 % de su protección tras dos baños de 20 minutos. No significa que aguante la jornada.

Y aplícalo 20-30 minutos antes de salir: los filtros químicos necesitan ese tiempo para formar la película protectora.

Las zonas que todo el mundo olvida

Orejas, empeines, nuca, labios (con stick SPF), el cuero cabelludo en la raya del pelo, y la parte posterior de las rodillas. Son quemaduras clásicas de playa.

Filtros minerales y químicos

Los minerales (óxido de zinc, dióxido de titanio) reflejan la radiación, actúan al instante y son la opción habitual para pieles reactivas y bebés mayores de 6 meses. Dejan más residuo blanco.

Los químicos absorben la radiación, tienen mejor textura y necesitan esos 20-30 minutos previos.

Ninguno de los dos es superior: el mejor fotoprotector es el que te aplicas bien y en cantidad suficiente.

Menores de 6 meses

No se recomienda fotoprotector en bebés de menos de 6 meses. La estrategia es física: sombra, ropa de manga larga con protección UV, gorro y evitar la franja de 12:00 a 16:00.

Cuándo consultar

Acude al médico si aparece una quemadura con ampollas extensas, fiebre o vómitos, o si notas un lunar que cambia de tamaño, forma, color o bordes, sangra o pica.


Esta información es orientativa y no sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico. Fuentes: Reglamento (CE) 1223/2009 sobre productos cosméticos, Recomendación 2006/647/CE de la Comisión Europea sobre eficacia de los productos de protección solar.

Este artículo se ha generado mediante inteligencia artificial y no ha sido revisado por un farmacéutico ni por ningún otro profesional sanitario antes de publicarse. Puede contener errores o información desactualizada: consulta siempre con un profesional sanitario antes de seguir cualquier indicación.

Esta información es orientativa y de carácter general. No sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico, que valorará tu caso concreto.

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