Cómo medir la fiebre bien: termómetros y errores

Respuesta rápida

Se habla de fiebre a partir de 38 °C, pero la cifra depende del lugar: 37,4 °C en la axila es alto y en el oído no. Mide siempre en el mismo sitio con el mismo termómetro y di dónde lo has tomado. Los digitales de contacto son los más precisos; los de infrarrojos, más sensibles al ambiente.

Un termómetro de frente puede ser exacto y aun así darte una cifra que no es la que crees: depende de si mide o si calcula.

Se habla de fiebre a partir de 38 °C, pero esa cifra no significa lo mismo tomada en la axila que en el recto o en el oído. Son zonas distintas del mismo cuerpo y cada una tiene su rango normal. La regla práctica, por tanto, es una sola: mide siempre en el mismo sitio, con el mismo termómetro, y apunta cuál has usado. Una décima arriba o abajo importa mucho menos que comparar peras con manzanas.

El motivo es que ningún termómetro doméstico mide lo que de verdad interesa. La temperatura relevante es la central, la de los órganos internos, y conocerla exigiría métodos invasivos como un catéter. Lo que hace un termómetro clínico es medir la temperatura periférica de un punto concreto y usarla como aproximación. Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en una persona sin fiebre la temperatura central se mueve entre 36,4 °C y 37,2 °C, algo por encima de la periférica.

Cada zona del cuerpo tiene su rango normal

Estos son los valores fisiológicos que recoge la AEMPS para cada lugar de medición. Conviene mirarlos antes de alarmarse por un número suelto:

Lugar de medición Temperatura fisiológica
Cavidad oral 35,5 – 37,5 °C
Recto 36,6 – 38,0 °C
Axila 34,7 – 37,3 °C
Canal auditivo 36,4 – 38,0 °C
Frente / piel 35,4 – 37,4 °C

La consecuencia es evidente: 37,4 °C en la axila es claramente alto, y 37,4 °C en el oído no lo es. Si le dices a tu médico “tiene 38” sin especificar dónde lo has medido, le estás dando la mitad del dato.

En cuanto al lugar recomendado, no hay un consenso único. En adultos la axila suele ser la elección por comodidad y seguridad. En niños, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria recomienda la vía rectal en menores de cinco años, y la boca o la axila como alternativa a partir de esa edad.

Qué tipo de termómetro tienes en casa

Los termómetros clínicos se dividen en dos familias según cómo captan la temperatura, y tienen exigencias de precisión distintas.

Termómetros digitales de contacto. El sensor toca el cuerpo. Necesitan alcanzar el equilibrio térmico, así que tardan, aunque muchos incorporan un algoritmo que acorta la espera. Son los más precisos: la norma les exige un error máximo de 0,1 °C dentro del intervalo de medición. Solo sirven en boca, recto o axila; medir con ellos en la frente o en la muñeca da una cifra sin valor. Los de punta flexible son preferibles en bebés y niños.

Termómetros de infrarrojos. Detectan la radiación térmica y dan resultado en segundos. El error máximo permitido es mayor, 0,3 °C según la norma ASTM E1965, porque intervienen más fuentes de error: la emisividad de la piel, la temperatura ambiente, el campo de visión, el cerumen del oído o el simple calor de la mano que sostiene el aparato.

  • Los de oído se ven poco afectados por el ambiente, pero la curvatura del canal y los tapones de cera provocan lecturas erróneas.
  • Los de frente son los más sensibles a las condiciones ambientales y a la irrigación de la piel. La distancia importa: nunca debe superar los 8 cm, y cada fabricante indica la suya.

Un detalle que casi nadie lee: los infrarrojos funcionan en modo directo o en modo ajustado. En modo directo muestran la temperatura del punto donde miden. En modo ajustado miden en la piel pero muestran una cifra convertida a otro lugar de referencia (oral, rectal o axilar). Es decir, dos aparatos apoyados en la misma frente pueden dar números distintos y los dos ser correctos. Esa información debe figurar en las instrucciones.

Los termómetros de mercurio ya no son una opción: su venta al público está prohibida en España desde 2009, cuando se transpuso la directiva europea que restringió los dispositivos de medición con mercurio. Los sustituyeron los de galio o galinstán, que siguen siendo válidos.

Los errores que falsean la lectura

La mayoría de las cifras raras no vienen de un termómetro estropeado, sino de cómo se ha medido. Lo que recomienda la AEMPS:

  • Espera después del esfuerzo o del baño. El ejercicio intenso y el agua caliente alteran la lectura durante un buen rato. Deja pasar al menos una hora.
  • Espera después de comer, beber o fumar. Sobre todo si vas a medir en la boca: entre 20 y 30 minutos es razonable.
  • Aclimata el termómetro. Si el aparato viene de un cajón frío o de un coche al sol y tú estás a otra temperatura, la medida se distorsiona. Esto afecta especialmente a los de infrarrojos.
  • Aléjate de focos de calor. Chimeneas, hornos, radiadores o luz solar directa sobre la frente.
  • Limpia la zona y el aparato. En la frente, la piel debe estar despejada de pelo, sudor, grasa o maquillaje, y hay que evitar cicatrices y heridas. En el oído, la sonda limpia y, si el modelo las usa, funda nueva en cada toma.
  • Mide siempre en el mismo oído. Las lecturas del derecho y del izquierdo pueden diferir. Misma dirección, misma profundidad.
  • Axila seca y brazo pegado al cuerpo. Si el sensor no queda envuelto por la piel, la cifra baja.

Otro error frecuente es fiarse de aparatos que no son productos sanitarios. Tras la pandemia proliferaron los termómetros de infrarrojos de cribado que se ven en aeropuertos o centros comerciales: no tienen finalidad médica y no sirven para decidir nada sobre tu salud.

Cómo saber si tu termómetro es fiable

Un termómetro clínico es un producto sanitario y debe cumplir requisitos concretos. Antes de comprar, comprueba:

  1. Marcado CE seguido de cuatro dígitos, el número del organismo notificado que evaluó el producto.
  2. Instrucciones de uso en español, obligatorio para su comercialización en España.
  3. Lugar de medición indicado en la etiqueta: oral, rectal, axilar, ótico o frontal.
  4. Rango de indicación, que según la norma debe cubrir de 34,0 °C a 43,0 °C.
  5. En los de infrarrojos, la distancia de medición y si funciona en modo directo o ajustado.

No es una precaución teórica. En su campaña de control del mercado, la AEMPS revisó 174 termómetros digitales comercializados en España y acabó exigiendo el cese de comercialización de 31 de ellos, sobre todo por información incompleta o etiquetado que no estaba en español.

Cuándo consultar

La cifra del termómetro importa menos que el estado de la persona. Busca atención médica si aparece alguno de estos casos:

  • Fiebre en un bebé menor de tres meses, por baja que parezca. Es una situación de valoración urgente siempre.
  • Rigidez de nuca, dolor de cabeza intenso, confusión, somnolencia anormal o convulsiones.
  • Manchas en la piel que no desaparecen al presionarlas con un vaso transparente.
  • Dificultad para respirar, respiración muy rápida o labios azulados.
  • Fiebre que dura más de tres días sin causa clara, o que reaparece tras varios días sin ella.
  • Signos de deshidratación: orina muy escasa y oscura, boca seca, llanto sin lágrimas.
  • Personas con inmunidad comprometida, en tratamiento oncológico o con enfermedades crónicas descompensadas.
  • Dolor localizado intenso que acompaña a la fiebre: abdomen, oído, garganta o al orinar.

Y una última idea: si en casa tienes un termómetro sin instrucciones, sin marcado CE completo o que da cifras incoherentes de una toma a otra, no merece la pena guardarlo. Un aparato que mide mal es peor que no tener ninguno, porque da una falsa seguridad.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante una fiebre que te preocupa, consulta a tu médico o a tu farmacéutico.

Fuentes: AEMPS — Informe de la campaña de control del mercado de termómetros digitales de uso clínico (2022) · MedlinePlus (NIH) — Medición de la temperatura · BOE — Orden PRE/222/2009, dispositivos de medición que contienen mercurio · Reglamento (UE) 2017/745 sobre los productos sanitarios · NCBI Bookshelf (NIH) — Physiology, Fever

Este artículo se ha generado mediante inteligencia artificial y no ha sido revisado por un farmacéutico ni por ningún otro profesional sanitario antes de publicarse. Puede contener errores o información desactualizada: consulta siempre con un profesional sanitario antes de seguir cualquier indicación.

Esta información es orientativa y de carácter general. No sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico, que valorará tu caso concreto.

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