Deshidratación: cuándo hacen falta sales de rehidratación

Respuesta rápida

Con diarrea o vómitos, el agua repone volumen pero no electrolitos; las sales de rehidratación oral sí, gracias a su proporción exacta de sodio, potasio y glucosa. Prepara un sobre solo con agua, en el volumen indicado, sin añadir azúcar, y bébelo a sorbos en las 24 horas siguientes. Son imprescindibles en niños, mayores e inmunodeprimidos.

Las sales de rehidratación no funcionan por el agua que aportan, sino por la proporción exacta entre sodio y glucosa.

Si has perdido líquido por una diarrea o unos vómitos, el agua sola repone el volumen pero no los electrolitos. Ahí es donde entran las sales de rehidratación oral (SRO): un polvo que se disuelve en agua y que contiene sodio, potasio, cloruro, citrato y glucosa en unas proporciones muy concretas. No son “agua con azúcar y sal” mejorada. Son un medicamento autorizado, y la proporción es justamente lo que las hace funcionar.

Dicho esto, no hacen falta siempre. Un adulto sano con una gastroenteritis leve que bebe y come con normalidad no necesita comprar nada. El criterio está en quién eres y en cuánto estás perdiendo, no en si tienes diarrea o no.

Por qué la proporción importa tanto

En el intestino delgado, la glucosa se absorbe de forma activa y arrastra consigo sodio y agua. Es el cotransporte sodio-glucosa. Durante una diarrea, el mecanismo de absorción del sodio se desestabiliza, pero el de la glucosa sigue intacto. Por eso una solución que lleve glucosa en la cantidad adecuada consigue que el intestino siga absorbiendo agua incluso mientras la está perdiendo. Es la base farmacológica que recogen las fichas técnicas de la AEMPS.

Esa es también la razón por la que improvisar sale mal. Si te pasas de azúcar, la solución queda demasiado concentrada y tira de agua hacia la luz intestinal en lugar de absorberla: la diarrea empeora. Si te quedas corto de sodio, no repones lo que has perdido. Las fichas técnicas son explícitas al respecto: el sobre debe reconstituirse solo con agua y en el volumen exacto indicado, y no deben añadirse otros ingredientes como azúcar.

Qué composición tienen realmente

La OMS y UNICEF revisaron la fórmula clásica en 2004 y recomendaron bajar la osmolaridad. Con la fórmula reducida, la necesidad de sueroterapia intravenosa no programada en niños cayó un 33 %, el volumen de las deposiciones bajó alrededor de un 20 % y los vómitos alrededor de un 30 %.

En España conviven varias fórmulas autorizadas. Estas son tres referencias, en mmol por litro de solución preparada:

Componente SRO de osmolaridad reducida (OMS) Sueroral Hiposódico Sueroral Casen
Sodio 75 50 90
Potasio 20 20 20
Cloruro 65 41 80
Citrato 10 10 10
Glucosa 75 111 111
Osmolaridad total 245 mOsm/l

La diferencia de sodio entre unas y otras no es un detalle de marca: responde a contextos distintos. Las fórmulas con más sodio se diseñaron pensando en diarreas de gran volumen; las hiposódicas, en cuadros más habituales en países con buen acceso sanitario. Si tienes dudas sobre cuál te conviene, es exactamente el tipo de pregunta que se resuelve en el mostrador de una farmacia en dos minutos.

Cómo se preparan y se toman

Lo que dicen las fichas técnicas, resumido:

  • Un sobre por litro de agua potable (o el volumen que indique tu envase concreto: hay presentaciones de medio litro). Si es necesario, el agua puede hervirse antes.
  • No hervir la solución después de prepararla, ni añadirle nada.
  • Beber a temperatura ambiente, dentro de las 24 horas siguientes a la preparación. Lo que sobre, a la nevera, y a las 24 horas se tira.
  • Poco a poco. Si se bebe muy rápido puede provocar vómitos. Si pasa, se interrumpe diez minutos y se retoma con cantidades menores y más frecuentes.

Sobre cuánto beber, la pauta general que recogen las fichas técnicas para adultos es de 200 a 400 ml de solución por cada deposición diarreica, y no hay dosis máxima diaria establecida: la sed regula bastante bien la cantidad necesaria. En niños a partir de un año la referencia son unos 200 ml por deposición, administrados despacio, en tomas de 25-30 ml cada 10-15 minutos. En lactantes y en cualquier niño pequeño, la pauta la marca el pediatra: ahí no se improvisa.

Una cosa que sigue sorprendiendo: no hace falta dieta blanda. Las investigaciones no respaldan las dietas restrictivas en la gastroenteritis vírica. Cuando vuelva el apetito, se puede retomar la alimentación normal aunque siga habiendo diarrea.

Quién debería usarlas y quién no las necesita

No todo el mundo con diarrea necesita SRO. Según los criterios del Instituto Nacional de Salud estadounidense (NIDDK), la mayoría de los adultos sanos con una gastroenteritis vírica pueden reponer líquidos y electrolitos con agua, zumos, caldos o bebidas para deportistas, y las galletas saladas también ayudan.

Las SRO pasan a ser lo indicado en estos casos:

  • Niños, a quienes se recomienda directamente una solución de rehidratación oral.
  • Personas mayores.
  • Personas con el sistema inmunitario debilitado.
  • Adultos con diarrea intensa o con signos de deshidratación.

Y hay situaciones en las que las SRO están contraindicadas y no debes tomarlas por tu cuenta. Las fichas técnicas de la AEMPS incluyen: insuficiencia renal, diabetes, vómitos importantes y continuos, obstrucción o perforación intestinal, malabsorción conocida de glucosa, incapacidad para tragar, prematuros y niños menores de un mes. También conviene tenerlo presente si sigues una dieta baja en sodio o en potasio, porque un solo sobre aporta cantidades relevantes de ambos.

Sobre las bebidas isotónicas: no son medicamentos ni tienen la composición de una SRO. Para un adulto sano con un cuadro leve pueden servir como líquido más; no son el recambio de unas sales de rehidratación cuando estas están indicadas.

Cuándo consultar

Busca atención médica, sin esperar, si aparece cualquiera de estas señales:

  • Signos de deshidratación: mareo al levantarte, orinar muy poco u orina muy oscura, boca y labios secos, ojos hundidos, respiración rápida o pulso acelerado. Cualquiera de ellos justifica valoración médica el mismo día.
  • Vómitos continuos que impiden retener líquidos. Si no consigues beber, la vía oral ya no es la solución.
  • Sangre en las heces o fiebre. Además de motivo de consulta, es una razón para no tomar antidiarreicos de venta libre por tu cuenta.
  • Diarrea que no cede en unos días, o que empeora en lugar de mejorar.
  • Deshidratación en un bebé, un niño pequeño o una persona mayor. Aquí el umbral para consultar debe ser más bajo, y ante síntomas en un niño lo razonable es llamar al pediatra directamente.
  • Enfermedad renal, diabetes o inmunosupresión de base: consulta antes de tomar SRO, no después.

Esta información es divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Fuentes utilizadas: Ficha técnica de Sueroral Hiposódico, AEMPS/CIMA; Ficha técnica de Sueroral Casen, AEMPS/CIMA; Declaración conjunta OMS/UNICEF sobre el manejo clínico de la diarrea aguda (2004); Treatment of Viral Gastroenteritis, NIDDK (National Institutes of Health).

Este artículo se ha generado mediante inteligencia artificial y no ha sido revisado por un farmacéutico ni por ningún otro profesional sanitario antes de publicarse. Puede contener errores o información desactualizada: consulta siempre con un profesional sanitario antes de seguir cualquier indicación.

Esta información es orientativa y de carácter general. No sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico, que valorará tu caso concreto.

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