Cómo leer la etiqueta INCI de un cosmético

Respuesta rápida

La lista de ingredientes de un cosmético sigue la nomenclatura INCI, común en toda la UE, ordenada de mayor a menor concentración hasta el 1 %; por debajo, el orden es libre. El agua aparece como Aqua y el perfume como Parfum. El tarro abierto con un número y una M indica los meses de uso tras abrirlo.

El orden en que aparecen los ingredientes en la etiqueta no es casual: te dice, sin necesidad de saber química, qué lleva realmente el producto y en qué cantidad aproximada.

La respuesta corta es que la lista de ingredientes de cualquier cosmético —desde una crema hidratante hasta un champú— sigue una nomenclatura común en toda la Unión Europea llamada INCI, y está ordenada de mayor a menor concentración hasta llegar al 1%. A partir de ahí, el orden deja de ser obligatorio. Con esa única regla ya puedes sacarle mucho partido a cualquier etiqueta, aunque los nombres te suenen a latín o a inglés técnico.

Qué es el INCI y por qué es igual en toda Europa

INCI son las siglas de International Nomenclature of Cosmetic Ingredients, un sistema de nombres estandarizado que obliga a que un mismo ingrediente se llame igual en el envase de un producto fabricado en España que en uno fabricado en Francia o Alemania. Los nombres se dan en latín cuando el ingrediente es de origen vegetal o mineral (por ejemplo, Aloe Barbadensis Leaf Juice) y en inglés cuando es una sustancia química o sintética (por ejemplo, Sodium Chloride). Esta nomenclatura es obligatoria en el etiquetado de cosméticos en la UE por el Reglamento (CE) nº 1223/2009, que regula toda la información que debe figurar en el envase: composición, función prevista de las sustancias, país de fabricación, cantidad, fecha de duración mínima y advertencias de uso.

Que el nombre esté en latín o en inglés no significa que el ingrediente sea exótico o peligroso: el agua se declara como Aqua, y suele ser el primer ingrediente de la lista en cremas, geles y champús porque es el componente mayoritario.

Cómo está ordenada la lista: la regla del 1%

Esta es la clave práctica de todo el sistema:

  • Los ingredientes con una concentración superior al 1% deben figurar en orden decreciente, de mayor a menor cantidad.
  • Los ingredientes con una concentración igual o inferior al 1% pueden aparecer en cualquier orden, normalmente al final de la lista.
  • Los colorantes (identificados con el prefijo “CI” seguido de un número, como CI 77891) pueden citarse en cualquier posición, con independencia de su concentración.

En la práctica, esto quiere decir que los primeros cinco u ocho ingredientes marcan la base y la textura del producto (agua, emolientes, tensioactivos), y que a partir de la mitad de la lista ya no puedes deducir cantidades con precisión. Un activo puede estar en el puesto 15 y ser eficaz a una concentración baja; su posición no indica por sí sola si el producto “funciona” o no.

Ingredientes que conviene saber identificar

Término en el INCI Qué es Dónde suele aparecer
Aqua / Water Agua, disolvente base Casi siempre el primer ingrediente en cremas y geles
Parfum / Fragrance Mezcla de sustancias aromáticas Cremas, geles, champús con perfume
Alcohol / Alcohol Denat. Alcohol etílico, usado como disolvente o para dar sensación ligera Geles, tónicos, desodorantes
Parabens (p. ej. Methylparaben) Conservantes que evitan el crecimiento de bacterias y hongos Productos con fase acuosa (cremas, lociones)
CI + número Colorante autorizado, identificado por su código de color índex Maquillaje, productos con color
Nombres con sufijo “-oxynol” o similares Tensioactivos o emulsionantes Limpiadores, champús

Ver “Parfum” o “Fragrance” en la lista no te dice qué sustancias aromáticas concretas contiene el producto, salvo que se trate de alguno de los alérgenos de declaración obligatoria, que sí deben nombrarse de forma individual cuando superan un determinado umbral. Esto es especialmente relevante si tienes piel sensible o antecedentes de dermatitis de contacto.

Los alérgenos de fragancia: la novedad de agosto de 2026

Este es un punto que ha cambiado recientemente y conviene conocer. Hasta ahora, la normativa europea obligaba a declarar de forma individual 24 alérgenos de fragancia cuando superaban ciertos niveles de concentración. Desde el 1 de agosto de 2026, el Reglamento (UE) 2023/1545 amplía esa lista a 81 sustancias, que deben figurar por su nombre INCI dentro del listado de ingredientes cuando su concentración supera el 0,001% en productos que no se aclaran (una crema de día, por ejemplo) o el 0,01% en productos que se aclaran (un champú o un gel de baño).

Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), esta ampliación no significa que los cosméticos sean menos seguros: los alérgenos de fragancia son sustancias seguras para la mayoría de las personas y solo generan reacción en quienes ya están sensibilizados a ellas. El objetivo del cambio es que esas personas puedan identificar con más facilidad, leyendo la etiqueta, los productos que deben evitar. Los productos que ya estaban en el mercado antes del 31 de julio de 2026 pueden seguir vendiéndose con el etiquetado antiguo hasta el 31 de julio de 2028, así que durante un tiempo convivirán envases con distinta información de alérgenos en las estanterías.

Si alguna vez has tenido una reacción cutánea tras usar un perfume o una crema perfumada, merece la pena que le pidas a tu farmacéutico o a tu dermatólogo la lista completa de los alérgenos declarables y la compares con el INCI del producto que quieres comprar.

El símbolo PAO: el tarro abierto con un número

Además de la fecha de duración mínima (el símbolo del reloj de arena o una fecha concreta), muchos cosméticos llevan un dibujo de un tarro abierto con un número seguido de la letra “M”, por ejemplo “12M” o “24M”. Es el símbolo PAO (Period After Opening, “periodo después de apertura”) y indica cuántos meses puedes seguir usando el producto de forma segura una vez abierto, siempre que lo conserves en condiciones normales. Este símbolo solo es obligatorio cuando el producto tiene una vida útil superior a 30 meses; si es inferior, el fabricante debe indicar en su lugar una fecha de caducidad concreta.

Una vez abierto un cosmético, factores como la entrada de aire, la luz o el contacto repetido con los dedos aceleran el deterioro del producto y de sus conservantes, así que el PAO es una referencia útil más allá de la fecha impresa en la caja.

Cómo leer una etiqueta en la práctica

  1. Mira primero la parte frontal: nombre del producto, función y volumen o peso neto.
  2. Busca el símbolo PAO o la fecha de duración mínima para saber cuánto tiempo puedes usarlo.
  3. Repasa los primeros ingredientes del INCI para entender la base del producto (acuosa, oleosa, con o sin alcohol).
  4. Si tienes piel sensible o alergias conocidas, busca específicamente “Parfum”, “Fragrance” y los nombres de alérgenos que ya conoces por experiencias previas.
  5. Comprueba el país o la UE como zona de fabricación y los datos del responsable, obligatorios en todo cosmético comercializado en territorio europeo.

Cuándo consultar

Pide consejo a tu farmacéutico o acude al dermatólogo si:

  • Notas picor, enrojecimiento, hinchazón o ampollas tras usar un cosmético nuevo, especialmente si coincide con un ingrediente perfumado.
  • Tienes antecedentes de dermatitis de contacto y quieres identificar qué sustancia concreta la desencadena antes de probar un producto nuevo.
  • La reacción afecta a una zona extensa de la piel, no mejora en unos días tras dejar de usar el producto, o se acompaña de dificultad para respirar o hinchazón facial: en ese caso, busca atención médica urgente.
  • Tienes dudas sobre si un ingrediente concreto es compatible con un tratamiento dermatológico que ya estás siguiendo.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Fuentes: AEMPS – Nuevos alérgenos de fragancias que deben etiquetarse en cosméticos, Reglamento (CE) nº 1223/2009 sobre productos cosméticos (EUR-Lex), Reglamento (UE) 2023/1545 sobre etiquetado de alérgenos de fragancias (EUR-Lex).

Este artículo se ha generado mediante inteligencia artificial y no ha sido revisado por un farmacéutico ni por ningún otro profesional sanitario antes de publicarse. Puede contener errores o información desactualizada: consulta siempre con un profesional sanitario antes de seguir cualquier indicación.

Esta información es orientativa y de carácter general. No sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico, que valorará tu caso concreto.

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