Empieza por dos preguntas: ¿cómo empezó? y ¿pica?
Si te encontrabas bien por la mañana y a media tarde estabas en la cama con fiebre y dolor de cuerpo, eso apunta a gripe. Si llevas dos días con la nariz cada vez más cargada y molestias de garganta que van a más poco a poco, apunta a resfriado. Y si lo que domina es un picor insistente en nariz y ojos, con estornudos en salvas y moco líquido como agua, sin fiebre, apunta a rinitis alérgica.
Esas dos preguntas resuelven la mayoría de los casos. El resto está en los matices.
La gripe entra de golpe
La Organización Mundial de la Salud describe la gripe como una infección respiratoria aguda cuyos síntomas empiezan entre uno y cuatro días después del contagio —unos dos días de media— y que se caracteriza por una aparición súbita de fiebre, tos generalmente seca, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, malestar general intenso, dolor de garganta y secreción nasal.
Esa palabra, súbita, es la clave clínica. La gripe no se negocia contigo: te tumba. El Ministerio de Sanidad describe el mismo cuadro —fiebre, dolor de cabeza y muscular, congestión, escalofríos, dolor de garganta, debilidad y tos seca— con una duración aproximada de una semana, salvo la tos, que puede prolongarse más de dos semanas.
Ese resto de tos seca semanas después de haberte recuperado es normal y no significa que la infección siga activa.
El resfriado se va instalando
El resfriado común es también vírico, pero mucho más discreto. Los síntomas aparecen de dos a tres días después del contacto con el virus y se concentran en la nariz: congestión, secreción, carraspera y estornudos. Los adultos y los niños mayores suelen tener fiebre baja o directamente ninguna fiebre.
Hay un detalle que genera muchísimas consultas innecesarias: el moco se espesa y puede volverse amarillo o verdoso al cabo de unos días. Eso es la evolución normal de un resfriado y no es un criterio para tomar antibióticos. El color del moco no distingue lo vírico de lo bacteriano.
La mayoría de los síntomas se resuelven en una semana. Se es más contagioso durante los primeros dos o tres días, y a partir de la primera semana el resfriado ya no suele contagiar.
La alergia pica, y esa es su firma
La rinitis alérgica no es una infección: es la respuesta inflamatoria de la mucosa nasal al inhalar algo a lo que estás sensibilizado —polen, ácaros, epitelio de animales, moho—. Por eso el síntoma que la delata no es la intensidad, sino la cualidad: picor.
Pica la nariz, pican los ojos, pica el paladar, pica la garganta. Aparecen estornudos repetidos, moco muy líquido y ojos llorosos. Más adelante pueden sumarse congestión, tos, oídos taponados, pérdida de olfato, ojeras marcadas, hinchazón bajo los ojos, cansancio, irritabilidad y dolor de cabeza —síntomas que se solapan con un catarro y por eso confunden.
Lo que casi nunca hay es fiebre. Y lo que sí hay, con frecuencia, es un patrón reconocible: los síntomas se disparan al salir al campo, al hacer la cama, al entrar en una casa con gato, o siempre en las mismas semanas del año.
Tabla de bolsillo
| Síntoma | Resfriado | Gripe | Rinitis alérgica |
|---|---|---|---|
| Inicio | Gradual, 2-3 días tras el contacto | Súbito, 1-4 días tras el contacto | Minutos u horas tras la exposición |
| Fiebre | Baja o ausente en adultos | Habitual y de aparición brusca | Ausente |
| Dolor muscular | Leve o ausente | Marcado, con malestar general intenso | Ausente |
| Picor | Escaso | Escaso | Intenso: nariz, ojos, paladar |
| Estornudos | Frecuentes | Posibles | En salvas, muy repetidos |
| Moco | Espeso con los días, puede amarillear | Variable | Líquido y transparente |
| Ojos | Sin afectación llamativa | Molestias inespecíficas | Rojos, llorosos y con picor |
| Duración | Alrededor de una semana | Una semana; la tos, más de dos | Semanas o meses mientras dure la exposición |
| Contagio | Sí | Sí | No |
Una advertencia sobre esta tabla: otros virus respiratorios —incluido el SARS-CoV-2, el virus respiratorio sincitial, los rinovirus o los adenovirus— pueden producir cuadros parecidos a la gripe. La propia OMS reconoce que ese solapamiento dificulta el diagnóstico diferencial y que la confirmación definitiva requiere prueba de laboratorio. La tabla te orienta; no diagnostica.
Qué cambia en el tratamiento
Distinguirlos no es un ejercicio académico: el manejo es distinto.
En resfriado y gripe, el tratamiento va dirigido al síntoma. Descanso, líquidos abundantes y tratar la fiebre y el dolor. Los preparados anticatarrales de venta libre no acortan el proceso; solo pueden hacerte estar más cómodo mientras pasa. Y los antibióticos no tienen ningún papel en un resfriado, porque no actúan sobre virus.
En rinitis alérgica, la primera medida es reducir la exposición al alérgeno cuando sea posible. Después, los antihistamínicos funcionan bien, sobre todo si los síntomas son puntuales o poco duraderos, y los corticoides nasales en aerosol son el tratamiento más eficaz, con la particularidad de que rinden mejor usados de forma continuada que a demanda. Los lavados nasales con suero ayudan en los casos leves.
Sobre los descongestionantes conviene una nota específica. Los nasales tópicos no deben usarse más de tres días seguidos, porque más allá de ese plazo aparece congestión de rebote. Y en cuanto a la pseudoefedrina oral, la AEMPS recuerda que no debe utilizarse en personas con hipertensión grave o no controlada ni con enfermedad renal grave, por riesgo de síndrome de encefalopatía posterior reversible y de vasoconstricción cerebral reversible. Tampoco es adecuada si tienes hipertiroidismo, enfermedad coronaria o tomas IMAO. Si estás en alguno de esos grupos, pregunta antes de comprar un anticatarral compuesto: muchos la llevan.
Cuándo consultar
Busca atención médica si aparece cualquiera de estas señales:
- Dificultad para respirar, ahogo o respiración acelerada, o dolor u opresión en el pecho — atención urgente
- Cefalea muy intensa y brusca, alteración de la visión, confusión o convulsiones durante el uso de un descongestionante con pseudoefedrina: suspende y busca atención urgente
- Los síntomas no mejoran o empeoran después de 7 a 10 días
- Mejoras y vuelves a empeorar, con fiebre que reaparece tras haber cedido
- Fiebre alta que no cede o que se prolonga más de tres o cuatro días
- Dolor de oído intenso, dolor facial o dental persistente al inclinarte hacia delante
- Tos con sangre, o expectoración con empeoramiento del estado general
- Perteneces a un grupo de riesgo —embarazo, mayores de 65 años, menores de cinco años, enfermedad crónica cardiaca, pulmonar, renal, hepática o metabólica, o inmunodepresión— y tienes un cuadro gripal: consulta pronto, no esperes a empeorar
- Los síntomas alérgicos no responden al tratamiento habitual, o el que antes te funcionaba ha dejado de hacerlo
- Sibilancias, pitidos al respirar o falta de aire asociados a los síntomas nasales: puede haber un componente asmático que requiere valoración
Y si llevas meses con “un catarro que no se va”, plantéate que quizá nunca fue un catarro.
Esta información es orientativa y no sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico. Fuentes: OMS — Gripe (estacional), Ministerio de Sanidad — Gripe, MedlinePlus (NIH) — Resfriado común, MedlinePlus (NIH) — Rinitis alérgica, AEMPS — Pseudoefedrina: medidas para minimizar el riesgo de PRES y SVCR y las fichas técnicas del CIMA.
