Ojos rojos: conjuntivitis y cuándo preocuparse

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Un ojo rojo con picor, lagrimeo o legañas suele ser una conjuntivitis, y la mayoría mejora sola en una o dos semanas. Lávate las manos, limpia las legañas y no uses lentillas. Si hay dolor, molestia intensa con la luz o visión alterada, acude a urgencias, porque puede ser algo más serio.

Un ojo rojo casi nunca es grave, pero el dolor, la luz que molesta o la visión alterada cambian por completo lo que toca hacer.

Si te has despertado con un ojo rojo, arenoso y con legañas, lo más probable es una conjuntivitis. La mayoría se cura sola en unos días o un par de semanas, y lo que más ayuda es limpiar el ojo con suavidad, no tocarlo y evitar contagiar a los demás. Lo que no admite espera es un ojo rojo con dolor, con molestia intensa con la luz o con cambios en la visión.

Qué es una conjuntivitis

La conjuntiva es la capa fina y transparente que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Cuando se inflama, el ojo se enrojece, y por eso a la conjuntivitis se la conoce también como «ojo rojo» u «ojo rosado». Según la Mayo Clinic, las causas más habituales son:

  • Virus, sobre todo adenovirus: es la causa más frecuente.
  • Bacterias: también pueden provocarla, y las lentillas sucias o compartidas aumentan el riesgo.
  • Alergias, por ejemplo al polen, que afectan a los dos ojos.
  • Irritantes: una salpicadura de producto químico o un cuerpo extraño en el ojo.

Los síntomas típicos, según el NHS, son ojos rojos, sensación de arenilla o escozor, picor, lagrimeo y, en algunos casos, una secreción pegajosa que se acumula en las pestañas. Es habitual que afecte a ambos ojos, aunque a veces empieza en uno y pasa al otro.

Cómo distinguir los tipos más comunes

No hay una regla perfecta, pero estas pistas orientan. Ante la duda, un profesional puede valorar el ojo y decidir si hace falta tratamiento.

Tipo Pistas habituales ¿Se contagia?
Vírica Ojo rojo, lagrimeo y sensación de arenilla; a menudo acompaña a un resfriado Sí
Bacteriana Secreción espesa o pegajosa que pega los párpados al despertar Sí
Alérgica Picor intenso y lagrimeo en ambos ojos; a menudo con estornudos No

El NHS señala que una secreción pegajosa sugiere una infección contagiosa, mientras que la conjuntivitis alérgica produce ojos rojos y llorosos y no se contagia.

Qué puedes hacer en casa

Estos cuidados son sencillos y se mantienen mientras duren los síntomas:

  1. Limpia las legañas con una gasa o un algodón limpio humedecido en agua hervida y enfriada, usando uno distinto para cada ojo. Así retiras las costras sin irritar.
  2. Aplica frío con un paño limpio durante unos minutos sobre los ojos cerrados si te alivia.
  3. No lleves lentillas hasta que el ojo esté completamente recuperado. Si las usas y notas síntomas, quítatelas en cuanto aparezcan.
  4. No te frotes los ojos: empeora la irritación y facilita que el problema pase de un ojo a otro y a otras personas.

Con estos cuidados, el NHS indica que la conjuntivitis suele mejorar en un par de semanas sin tratamiento específico. Si pasados 7 días no ha desaparecido, conviene consultar.

Antibióticos y colirios: cuándo tienen sentido

Los antibióticos solo actúan sobre las bacterias. El NHS recuerda que no funcionan si la conjuntivitis es vírica o alérgica, y por eso no conviene usar un colirio antibiótico que te sobre de otra ocasión: puede no servir de nada y retrasar que se valore la causa real. En las formas alérgicas, un farmacéutico puede orientarte sobre antihistamínicos o colirios que alivien los síntomas. En los menores de dos años, el tratamiento necesita siempre receta médica.

Cómo evitar contagiar a otros

La conjuntivitis vírica y la bacteriana se transmiten por contacto directo o indirecto con la secreción del ojo. Para reducir el riesgo:

  • Lávate las manos con agua tibia y jabón con frecuencia, y siempre después de limpiarte los ojos.
  • Usa toalla propia y no compartas almohadas ni cosméticos de ojos.
  • Lava en caliente las fundas de almohada y las toallas de cara.
  • Cúbrete la boca y la nariz al estornudar y tira los pañuelos usados a la basura.

Según el NHS, normalmente no hace falta apartarse del trabajo o del colegio salvo que te encuentres muy mal. La Mayo Clinic, algo más prudente, aconseja quedarse en casa si no puedes evitar el contacto cercano con otras personas mientras persistan los síntomas. Un buen criterio práctico es seguir la regla de la higiene de manos estricta hasta que el ojo vuelva a estar limpio y sin secreción.

El caso de las lentillas

Si llevas lentillas, el margen de espera es menor. La Mayo Clinic recomienda dejar de usarlas en cuanto aparezcan los síntomas y consultar a un oftalmólogo si no mejoran en 12 a 24 horas. El NHS añade otro detalle: si además de los síntomas tienes granitos en los párpados, puede tratarse de una alergia a las propias lentes, y también conviene consultar.

Cuándo consultar

Pide cita con tu médico si:

  • Los síntomas no han desaparecido en 7 días (NHS).
  • Llevas lentillas y los síntomas no mejoran en 12 a 24 horas tras retirarlas (Mayo Clinic), o tienes granitos en los párpados (NHS).
  • Se trata de un bebé con los ojos rojos y legañosos; si tiene menos de 30 días, la consulta es urgente (NHS).

Acude a urgencias de inmediato si notas:

  • Dolor en el ojo o sensación de tener algo clavado.
  • Molestia intensa con la luz.
  • Visión borrosa, destellos o líneas onduladas.
  • Un enrojecimiento muy intenso.
  • Una salpicadura de producto químico en el ojo, sobre todo si es cáustico como la lejía: enjuaga con agua abundante y busca atención médica inmediata (Mayo Clinic).

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Fuentes: NHS, Conjunctivitis · NHS, Conjunctivitis: tratamiento · Mayo Clinic, Conjuntivitis (ojo rosado).

Este artículo se ha generado mediante inteligencia artificial y no ha sido revisado por un farmacéutico ni por ningún otro profesional sanitario antes de publicarse. Puede contener errores o información desactualizada: consulta siempre con un profesional sanitario antes de seguir cualquier indicación.

Esta información es orientativa y de carácter general. No sustituye la consulta con tu médico o farmacéutico, que valorará tu caso concreto.

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